30 oct. 2010

LO MEJOR ESTÁ CON VOS ¡FUERZA, CRISTINA !






No te rindas

No te rindas, aún estás a tiempo

De alcanzar y comenzar de nuevo,

Aceptar tus sombras,

Enterrar tus miedos,

Liberar el lastre,

Retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,

Continuar el viaje,

Perseguir tus sueños,

Destrabar el tiempo,

Correr los escombros,

Y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se esconda,

Y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma

Aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo

Porque lo has querido y porque te quiero

Porque existe el vino y el amor, es cierto.

Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,

Quitar los cerrojos,

Abandonar las murallas que te protegieron,

Vivir la vida y aceptar el reto,

Recuperar la risa,

Ensayar un canto,

Bajar la guardia y extender las manos

Desplegar las alas

E intentar de nuevo,

Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se ponga y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma,

Aún hay vida en tus sueños

Porque cada día es un comienzo nuevo,

Porque esta es la hora y el mejor momento.

Porque no estás sola, porque yo te quiero.

Mario Benedetti



ELEGÍA MILITANTE

A Néstor Kirchner

Te jugaste
Abriste un mar de esperanza
en esos rudos rostros
que habían olvidado
la sonrisa
Te puteamos alguna vez
cuando no te comprendimos
Te admiramos
cuando tu mano fecunda
rasgó las fortalezas
del poderoso
¡ cuánto te admiramos, carajo!
Desde nuestros deseos de justicia
postergadas al hartazgo
Desde esa añorada
mística popular de Evita
que volvimos a sentir
Desde esos valientes
pañuelos blancos
Inmaculados pañuelos blancos
que hoy pierden un hijo más
tan amado
Nunca supimos demasiado
que te queríamos
como a la vieja
que nadie sabe lo que es sufrir
hasta el día
en que se amanece sin ella
Sordo dolor trepando
a la garganta
deshaciéndose
en miradas acuosas
incrédulas
escupiendo estupor
maldiciendo a la muerte
El pueblo blandió un corazón
en la plaza para despedirte
en esta vida
y abrazarte en la inmortalidad
Esa muerte tan gorila
tan antiperonista siempre
Que sin embargo
¡nunca podrá con nosotros!
Porque estamos de pie
porque nuestra meta es alta
clara nuestra divisa
La causa del pueblo
la nuestra
y guiándonos
la sagrada divisa
de la Patria Grande.

GINA ESCOBAR
Oberá, MISIONES-28-10-2010
ARGENTINA

8 oct. 2010

DESDE LA INMORTALIDAD


EL TIRANO Y EL GUERRILLERO
Cuando niña
pretendieron
robarme
la memoria.
Oí voces oscuras
mientiendo.
Idiotas útiles,
machacando…
el tirano prófugo…
el guerrillero…
Recuerdo el día
nefasto
en que mi madre
quemó,
con miedo,
los libros.

Ellos,
burdamente
quisieron
inculcarme el odio
arrojando
tantas palabras
al fuego…
Al guerrillero,
casi no lo conocía,
pero entonces,
al ver que “ellos”
le temían
me infundió respeto.

El otro,
que palpitaba
en miles
de corazones
creció conmigo.
Se metió aún más
en mis venas
y en mi sangre.
Cuando volvió…
fue un orgásmico
resucitar de pueblo.
Que no queden dudas.
Aún hoy
y en ese entonces…
cuánto lo amaba.

Y el guerrillero
siguió ahí.
Aún después
de muerto,
creciendo triunfal
en miles de brazos
levantados,
siempre.
Estaba ahí.
En cada pequeña
victoria popular
y aún sabiendo
poco o nada
sobre él,
aprendí a amarlo.

Desde que
ya no están,
las victorias
ni siquiera
son victorias,
ni aún pequeñas.
Sólo son
un sueño
del que siempre
se despierta…
con resaca.

GINA ESCOBAR

16 sep. 2010

NOCHES OSCURAS DE SEPTIEMBRE











16 de septiembre 16


“Vano intento el de la noche
los lápices siguen escribiendo”
Centro de Estudiantes
Colegio Nacional de Buenos Aires

Oscura noche
suelas y cascos.
No sabían de piedad
y los buscaron.

Ellos dormitaban
alas en reposo
ventanas abiertas
torneando en la fragua.

Boquete de infierno
llegaron los otros
vomitando odio
para detenerlos.

De nada sirvió
en otro aleteo
en otras miradas
en otras ternuras
siempre están volviendo.

Evoco en septiembre
otro dieciséis
las botas las mismas
el mismo terror
Seguimos amando
de nada sirvió.

GINA ESCOBAR

26 jul. 2010

EVA

Calle Florida, túnel de flores podridas.
Y el pobrerío se quedó sin madre
llorando entre faroles sin crespones.
Llorando en cueros, para siempre, solos.
Sombríos machos de corbata negra
sufrían rencorosos por decreto
y el órgano por Radio del Estado
hizo durar a Dios un mes o dos.
Buenos Aires de niebla y de silencio.
El Barrio Norte tras las celosías
encargaba a París rayos de sol.
La cola interminable para verla
y los que maldecían por si acaso
no vayan esos cabecitas negras
a bienaventurar a una cualquiera.

Flores podridas para Cleopatra.
Y los grasitas con el corazón rajado,
rajado en serio. Huérfanos. Silencio.
Calles de invierno donde nadie pregona
El Líder, Democracia, La Razón.
Y Antonio Tormo calla "amémonos".
Un vendaval de luto obligatorio.
Escarapelas con coágulos negros.
El siglo nunca vio muerte más muerte.
Pobrecitos rubíes, esmeraldas,
visones ofrendados por el pueblo,
sandalias de oro, sedas virreinales,
vacías, arrumbadas en la noche.
Y el odio entre paréntesis, rumiando
venganza en sótanos y con picana.

Y el amor y el dolor que eran de veras
gimiendo en el cordón de la vereda.
Lágrimas enjuagadas con harapos,
Madrecita de los Desamparados.
Silencio, que hasta el tango se murió.
Orden de arriba y lágrimas de abajo.
En plena juventud. No somos nada.
No somos nada más que un gran castigo.
Se pintó la República de negro

No descanses en paz, alza los brazos,
no para el día del renunciamiento
sino para juntarte a las mujeres
con tu bandera redentora
lavada en pólvora, resucitando.

No sé quién fuiste, pero te jugaste.
Torciste el Riachuelo a Plaza de Mayo,
metiste a las mujeres en la historia
de prepo, arrebatando los micrófonos,
repartiendo venganzas y limosnas.
Bruta como un diamante en un chiquero
¿Quién va a tirarte la última piedra?

Quizás un día nos juntemos
para invocar tu insólito coraje.

Todas, las contreras, las idólatras,
las madres incesantes, las rameras,
las que te amaron, las que te maldijeron,
las que obedientes tiran hijos
a la basura de la guerra, todas
las que ahora en el mundo fraternizan
sublevándose contra la aniquilación.

Cuando los buitres te dejen tranquila
y huyas de las estampas y el ultraje
empezaremos a saber quién fuiste.
Con látigo y sumisa, pasiva y compasiva,
única reina que tuvimos, loca
que arrebató el poder a los soldados.

Cuando juntas las reas y las monjas
y las violadas en los teleteatros
y las que callan pero no consienten
arrebatemos la liberación
para no naufragar en espejitos
ni bañarnos para los ejecutivos.

Cuando hagamos escándalo y justicia
el tiempo habrá pasado en limpio
tu prepotencia y tu martirio, hermana.
Tener agallas, como vos tuviste,
fanática, leal, desenfrenada

María Elena Walsh

3 abr. 2010

VÍSPERA


Sobrevivo la ciudad
arrastrando
alas de poeta.

Víspera de Pascua
pero aún no comprendo
un paisaje suntuoso
de costosas vidrieras
y lujo innecesario.
¡Y tantos con harapos!


Prosigo por las calles
en víspera de Pascua
febriles los aprestos
de bacanal en ciernes
¡y tantos niños con hambre!

Y descubro los templos
con sus manos derechas
preocupadas por ver
lo que la izquierda deja.
Y el engañador que aún cobra
el perdón de esa manera.


Un pájaro aterido
en el atrio de la iglesia
gorrión desorbitado
en tierra de Malvinas
con los ojos vacíos
ruega un pan a sus puertas.

Pero él no es prioridad
en la prisa del que pasa
Hay que matar a Jesús
es víspera de Pascua.

GINA ESCOBAR

8 mar. 2010



MUJERES

A todas y a ella ,“ la mujer”

Hay mujeres
que encallecen sus manos
forcejeando con la vida.

Hay mujeres
que florecen el regazo
para acunar en rosas a sus hijos.

Hay mujeres
que blindan el corazón ante la injuria
para preservar el néctar a los justos.

Hay mujeres
de viento y llamarada
iluminando el infinito con su alma.

Hay mujeres
embistiendo tenazmente a la injusticia
y relamen su propio dolor bajo la almohada.

Hay mujeres
de laurel y manzanilla,
hembras de puño en alto y atrevidas,

cuchillo la mirada, espalda erguida
bálsamo tibio o banderas aguerridas.

Hay mujeres
que por su hombre encienden
en el pecho, una estrella
en la voz, una metralla.

Hay mujeres
que inventan cielos
para enseñarnos a volar con nuestras alas.

Hay mujeres
que guardan la mirada
para el sufrimiento de los parias.

Hay mujeres
de ovarios, compañera
hay mujeres así por todas partes

en el monte
la llanura
en el estero
en las cocinas de las casas
en las sombras de las calles.

Hay mujeres
en el valle y la montaña,
mujeres que pelean
y que aguantan.
Mujeres de estirpe como robles
callan a veces…
pero no las callan.

Hay mujeres
tan mujeres, de tal magia
que aunque ligeras sandalias caminaron
profunda huella nos dejaron marcada.

Hay mujeres,
compañera , tantas,
que resumen la belleza y las agallas.
Mujeres
que de hembras son un arte.

Pero hay una,
sólo una, tan amada,
que de honda herida, del amor hizo un baluarte.

Una, solo una,
que con solo invocar su nombre,
nos hace inmortales a todas las otras.

Una,
cuya talla de mujer
la gloria y los honores amerita

erigió en el pueblo su memoria
pero quiso que la llamaran,
sola y simplemente,
Evita.

GINA ESCOBAR
Oberá.Misiones.Argentina



Un gran país
Vivo en un país tan grande que todo queda lejos
la educación,
la comida,
la vivienda.

Tan extenso es mi país
que la justicia no alcanza para todos.
Lina Zerón
Ciudad de México



Me dibuja un espejo.
Soledades rodean mis sueños,
desfiguran el camino proximo,
incierto destino...
Me dibujo...solitaria
entre el murmullo del mar
y esta noche intensamente obscura
donde la única luz que aparece
es intensamente dolorosa en los sentidos.
Me dibujo... me miro dibujada en un espejo
y solo una lágrima oculta
es testigo mudo de mi presencia.

Patricia Micheli
San Clemente del Tuyú.Argentina



Elementos

(de El Fuego)
Sembraban sus bombas
y el Arroz no podía
entrar a las bocas
y el hambre quemaba
Vietnam-Irak-Líbano-Palestina.
Mirna Guerrero Santa Fe, Argentina


Perdona mis audacias
que me cosen los huesos
y alimentan mi frente
mis locuras apátridas
que no saben de iguales
insegura cobarde
mordaz y temeraria
casi siempre culpable
inhabitable presa
de un mismo interrogante
perdóname los ojos
náufragos cautivos
esta boca de nodriza sin ancla
y este grito de Dios
que me infierna la lengua
con ángeles prestados
y me vuela la boca
de peces y de pájaros
perdona este dolor de antiguo
que descubro en tus ingles
desnudas sin horario
y esta piel sin memoria
suma de nimiedades
este espejo de sola
rostro de fugaces
que te mira hasta el alma.

Alba Estrella Gutiérrez
Buenos Aires, Argentina


Horas extras


El espejo salpica
una caricatura de cosméticos

se enfunda en dos talles menos
y clava los talones sobre un escalón de agujas

la silla en la que duerme le astilla los riñones
pero le tiene asco a las camas
a los faroles fisgones
a las ventanillas regateando
obscenidades
a esa luz que gira
gira como un faro
ciega como un faro
pero no es referencia
ni esperanza
gira
hace siglos que el trabajo no escasea
tampoco el asco

malditas horas extras
(su señoría es propenso a tropezar con el cajón del expediente)

traga una bocanada pastosa
rescata un chicle apretado en el bolsillo
y acomoda las entrañas entre las caderas

al final de cuentas
no sabe vivir de otro modo

y a esta hora
a quién le quedan ganas de cambiar el mundo.

Alicia Perrig
Villa Marìa, Argentina



Declaración De Amor
Haz el amor, no la guerra…
Pregunto si llevo corazón
cuando despierto el peligro entre sus muslos,
si me equivoca
cuando preparo la única trinchera
en su garganta.
Yo sé que la guerra es probable;
sobre todo hoy
porque ha nacido un geranio.
Por favor, no apuntéis al cielo
con vuestras armas:
se asustan los gorriones,
es primavera,
llueve,
y está el campo pensativo.
Por favor,
derretiréis la luna que da sobre los pobres.
No tengo miedo,
no soy cobarde,
haría todo por mi patria;
pero no habléis tanto de cohetes atómicos,
que sucede una cosa terrible:
lo he besado poco.
Carilda Oliver Labra Matanzas. Cuba

Juguemos a jugar que todas somos madres
por Marta Zabaleta ( Londres) *

Dedicado a la Memoria de mi amiga y ex-alumna de la Escuela de Economía de la Universidad de Concepción, Chile
Muriel Dockendorf, mirista a cargo de tropa, desaparecida en Chile en 1974, a los 24 años.

Nací persona. Como víbora que se atraganta con su cola
devine Melpómene, diosa como de todas las tragedias, 'como su madre' ,diría mi padre. Fui su hija única, mujer, “tal vez lesbiana”, dijo una vez mi madre.
.
‘Eres una mujer hermosa’.
Lo siento, Capitán - nos hemos conocido
un poco tarde.
Erguido, bigotudo, armado, pintoso, como mi padre.
Soy la Libertad, os lo repito, una bandera,
soy senos, fui marsellesa, como mi madre.
Y soy quimera, un hecho y mil palabras.
Aturdida, histérica, un ser cambiante, mujer, como mi madre.

Hundidos ya los dientes a patadas, soplando al viento los quijares
y bebida la sangre coagulada, rodeada de fieras amaestradas
con su orina, su semen, su ignorancia, sus mates, sus sables,
sus cigarros… sangro de nuevo, pero no delato.

La vagina que muerdes, perro-hombre que penetras
como un buitre, cabalgas como a tu madre y violas
como si fuera de tu hermana, asesinas, sin saber que tú eres
parte del pueblo, gendarme, camarada.

Un número y violada: duerme,
no llores,
no te mates,
mira volar las golondrinas
rojo y blanco,
y en el campo,
recuerda, eras el humor reverberante,
como en el lecho colina sin bastiones.
Tu juventud nos daba la esperanza.
No la llores, madre.
Ella es estrella.

Muriel: en el despeñadero mapuche pusiste tu fusil en alto,
llamarada, alumna, hija, tía, hermana, amiga, novia, esposa, compañera
amenazada entregada golpeada sucumbida, y encima, calumniada.
Muriel acribillada.

Regaron los servicios con tu sangre,
te entramparon, desnudaron, enlazaron,
penetraron,
cinco, diez, quince, veinte, cien veces muerta, asesinos
todos hombres, todos blancos,
vomitabas
y aun profanada, no delatabas, no llorabas;
nada nos cambiaba.

Gritaba el golpeador, el gran dios de los genuinos zánganos,
como aquel que fuera un colega sin sustancia,
a los cuerpos desnudos temblorosos de miedo,
el dueño feroz de esa luz incesante
con que trataban de enceguecer el alma.

No nos fusiles, no nos golpees, ya basta; no mates tu inocencia,
no dejes que alguien escupa a quien te mate; el amante te abraza,
los padres te suplican, el centinela tiembla, y cuenta: otra vez
hasta diez, y vuelas: eres otra vez una paloma rojinegra,
vestida de mil soles.

No la embarace, no la roce, no la hiera,
mejor mátela, Coronel, y la embaraza,
la roza, la hiere, es una niña, gime, se desangra,
y abomina, mientras la hiena se place.

Subiremos otra vez las escaleras
adonde el sol calienta,
la primavera va desnuda,
adonde crecen las acacias
y los volcanes rugen,
hablaremos de los partos,
juntas las manos todas
jugaremos a jugar
que todas somos Madres.

Porque nos hicieron mujeres
pero luchando, solas, volvimos a convertirnos
otra vez en personas.

Del libro-collage de pseudo memorias inédito
‘Dulce de Leche: memorias de Lucía Guerra(extraído del blog de Silvia Lousteau M. d P.)



Mis versos

Cuando mis versos
se me escapan,
y a mí nadie me piensa,
reaparece gris el cielo,
se arrincona más
mi pecho,
tengo miedo
que nadie venga
a abrirme la puerta,
que no haya el mate,
de cada tarde,
ni las tortitas negras,
en la mesa de madera,
ya sé, no es posible
volver atrás.

Voy aferrarme a mis versos
de muchacha desterrada
los llevaré
cautelosa
bajo el brazo.

Contra mis palabras,
no caerán los castigos,
no las buscará la policía,
van a sobrevivir
a la lluvia, y al tiempo,
ya no las va quemar el fuego.

Voy a entregarle mis versos
a todos mis amigos
los que se han escapado
de la jungla de cemento,
ellos a veces me llaman,
tienen miedo de perder
sus sueños,
y la ternura.
Mis amigos
no quieren perder
las canciones,
porque
entre los murciélagos,
ellos siguen siendo
los poetas del pueblo.

Martina Soto-Kohler
Poeta nacida en Entre Ríos, Argentina. Reside en Matran, Suiza


MADRES CORAJE


A ellas, las de blanco pañuelo

Cuando el pecho golpeó
en la garganta
y el día fue nada más
que pesadilla
Allí estaban
buscando el alba.

Cuando la alegría
abolida
destrozó el trino
arrebató la semilla
ignoró el futuro
Allí estaban
madurando el grito.

Cuando la ley fue miedo
y la palabra cómplice
paupérrima parodia
de vergüenza
y castigo
Allí estaban
descubriendo al sacrílego.

Cuando difusa
la memoria
en neón de marquesinas
se suicida en veneno
de olvidos inducidos

Ellas cantan

y los callos de sus almas
son amor florecido.

GINA ESCOBAR
Argentina

31 ene. 2010

MUJERES





A todas y a ella ,“ la mujer”

Hay mujeres
que encallecen sus manos
forcejeando con la vida.

Hay mujeres
que florecen el regazo
para acunar en rosas a sus hijos.

Hay mujeres
que blindan el corazón ante la injuria
para preservar el néctar a los justos.

Hay mujeres
de viento y llamarada
iluminando el infinito con su alma.

Hay mujeres
embistiendo tenazmente a la injusticia
y relamen su propio dolor bajo la almohada.

Hay mujeres
de laurel y manzanilla,
hembras de puño en alto y atrevidas,

cuchillo la mirada, espalda erguida
bálsamo tibio o banderas aguerridas.

Hay mujeres
que por su hombre encienden
en el pecho, una estrella
en la voz, una metralla.

Hay mujeres
que inventan cielos
para enseñarnos a volar con nuestras alas.

Hay mujeres
que guardan la mirada
para el sufrimiento de los parias.

Hay mujeres
de ovarios, compañera
hay mujeres así por todas partes

en el monte
la llanura
en el estero
en las cocinas de las casas
en las sombras de las calles.

Hay mujeres
en el valle y la montaña,
mujeres que pelean
y que aguantan.
Mujeres de estirpe como robles
callan a veces…
pero no las callan.

Hay mujeres
tan mujeres, de tal magia
que aunque ligeras sandalias caminaron
profunda huella nos dejaron marcada.

Hay mujeres,
compañera , tantas,
que resumen la belleza y las agallas.
Mujeres
que de hembras son un arte.

Pero hay una,
sólo una, tan amada,
que de honda herida, del amor hizo un baluarte.

Una, solo una,
que con solo invocar su nombre,
nos hace inmortales a todas las otras.

Una,
cuya talla de mujer
la gloria y los honores amerita

erigió en el pueblo su memoria
pero quiso que la llamaran,
sola y simplemente,
Evita.

GINA ESCOBAR
ARGENTINA

13 ene. 2010

Cuatro frases que hacen crecer la nariz de Pinocho



Escrito por Eduardo Galeano
14-11-2009

“Somos todos culpables de la ruina del planeta”
La salud del mundo está hecha un asco. ‘Somos todos responsables’, claman las voces de la alarma universal, y la generalización absuelve: si somos todos responsables, nadie lo es.
Como conejos se reproducen los nuevos tecnócratas del medio ambiente. Es la tasa de natalidad más alta del mundo: los expertos generan expertos y más expertos que se ocupan de envolver el tema en el papel celofán de la ambigüedad. Ellos fabrican el brumoso lenguaje de las exhortaciones al ’sacrificio de todos’ en las declaraciones de los gobiernos y en los solemnes acuerdos internacionales que nadie cumple.
Estas cataratas de palabras -inundación que amenaza convertirse en una catástrofe ecológica comparable al agujero del ozono- no se desencadenan gratuitamente. El lenguaje oficial ahoga la realidad para otorgar impunidad a la sociedad de consumo, a quienes la imponen por modelo en nombre del desarrollo y a las grandes empresas que le sacan el jugo.
Pero las estadísticas confiesan. Los datos ocultos bajo el palabrerío revelan que el 20 por ciento de la humanidad comete el 80 por ciento de las agresiones contra la naturaleza, crimen que los asesinos llaman suicidio y es la humanidad entera quien paga las consecuencias de la degradación de la tierra, la intoxicación del aire, el envenenamiento del agua, el enloquecimiento del clima y la dilapidación de los recursos naturales no renovables.
La señora Harlem Bruntland, quien encabeza el gobierno de Noruega, comprobó recientemente que si los 7 mil millones de pobladores del planeta consumieran lo mismo que los países desarrollados de Occidente, “harían falta 10 planetas como el nuestro para satisfacer todas sus necesidades”. Una experiencia imposible.
Pero los gobernantes de los países del Sur que prometen el ingreso al Primer Mundo, mágico pasaporte que nos hará a todos ricos y felices, no sólo deberían ser procesados por estafa. No sólo nos están tomando el pelo, no: además, esos gobernantes están cometiendo el delito de apología del crimen. Porque este sistema de vida que se ofrece como paraíso, fundado en la explotación del prójimo y en la aniquilación de la naturaleza, es el que nos está enfermando el cuerpo, nos está envenenando el alma y nos está dejando sin mundo.
“Es verde lo que se pinta de verde”
Ahora, los gigantes de la industria química hace su publicidad en color verde, y el Banco Mundial lava su imagen repitiendo la palabra ecología en cada página de sus informes y tiñendo de verde sus préstamos. “En las condiciones de nuestros préstamos hay normas ambientales estrictas”, aclara el presidente de la suprema banquería del mundo. Somos todos ecologistas, hasta que alguna medida concreta limita la libertad de contaminación.
Cuando se aprobó en el Parlamento del Uruguay una tímida ley de defensa del medio ambiente, las empresas que echan veneno al aire y pudren las aguas se sacaron súbitamente la recién comprada careta verde y gritaron su verdad en términos que podrían ser resumidos así: “los defensores de la naturaleza son abogados de la pobreza, dedicados a sabotear el desarrollo económico y a espantar la inversión extranjera”.
El Banco Mundial, en cambio, es el principal promotor de la riqueza, el desarrollo y la inversión extranjera. Quizás por reunir tantas virtudes, el Banco manejará, junto a la ONU, el recién creado Fondo para el Medio Ambiente Mundial.
Este impuesto a la mala conciencia dispondrá de poco dinero, 100 veces menos de lo que habían pedido los ecologistas, para financiar proyectos que no destruyan la naturaleza. Intención irreprochable, conclusión inevitable: si esos proyectos requieren un fondo especial, el Banco Mundial está admitiendo, de hecho, que todos sus demás proyectos hacen un flaco favor al medio ambiente.
El Banco se llama Mundial, como el Fondo Monetario se llama Internacional, pero estos hermanos gemelos viven, cobran y deciden en Washington. Quien paga, manda, y la numerosa tecnocracia jamás escupe el plato donde come. Siendo, como es, el principal acreedor del llamado Tercer Mundo, el Banco Mundial gobierna a nuestros países cautivos que por servicio de deuda pagan a sus acreedores externos 250 mil dólares por minuto, y les impone su política económica en función del dinero que concede o promete.
La divinización del mercado, que compra cada vez menos y paga cada vez peor, permite atiborrar de mágicas chucherías a las grandes ciudades del sur del mundo, drogadas por la religión del consumo, mientras los campos se agotan, se pudren las aguas que los alimentan y una costra seca cubre los desiertos que antes fueron bosques.
“Entre el capital y el trabajo, la ecología es neutral”
Se podrá decir cualquier cosa de Al Capone, pero él era un caballero: el bueno de Al siempre enviaba flores a los velorios de sus víctimas… Las empresas gigantes de la industria química, petrolera y automovilística pagaron buena parte de los gastos de la Eco 92.
La conferencia internacional que en Río de Janeiro se ocupó de la agonía del planeta. Y esa conferencia, llamada Cumbre de la Tierra, no condenó a las transnacionales que producen contaminación y viven de ella, y ni siquiera pronunció una palabra contra la ilimitada libertad de comercio que hace posible la venta de veneno.
En el gran baile de máscaras del fin de milenio, hasta la industria química se viste de verde. La angustia ecológica perturba el sueño de los mayores laboratorios del mundo, que para ayudar a la naturaleza están inventando nuevos cultivos biotecnológicos.
Pero estos desvelos científicos no se proponen encontrar plantas más resistentes a las plagas sin ayuda química, sino que buscan nuevas plantas capaces de resistir los plaguicidas y herbicidas que esos mismos laboratorios producen. De las 10 empresas productoras de semillas más grandes del mundo, seis fabrican pesticidas (Sandoz, Ciba-Geigy, Dekalb, Pfiezer, Upjohn, Shell, ICI).
La industria química no tiene tendencias masoquistas. La recuperación del planeta o lo que nos quede de él implica la denuncia de la impunidad del dinero y la libertad humana. La ecología neutral, que más bien se parece a la jardinería, se hace cómplice de la injusticia de un mundo donde la comida sana, el agua limpia, el aire puro y el silencio no son derechos de todos sino privilegios de los pocos que pueden pagarlos.
Chico Mendes, obrero del caucho, cayó asesinado a fines del 1988, en la Amazonía brasileña, por creer lo que creía: que la militancia ecológica no puede divorciarse de la lucha social. Chico creía que la floresta amazónica no será salvada mientras no se haga la reforma agraria en Brasil.
Cinco años después del crimen, los obispos brasileños denunciaron que más de 100 trabajadores rurales mueren asesinados cada año en la lucha por la tierra, y calcularon que cuatro millones de campesinos sin trabajo van a las ciudades desde las plantaciones del interior. Adaptando las cifras de cada país, la declaración de los obispos retrata a toda América Latina. Las grandes ciudades latinoamericanas, hinchadas a reventar por la incesante invasión de exiliados del campo, son una catástrofe ecológica: una catástrofe que no se puede entender ni cambiar dentro de los límites de la ecología, sorda ante el clamor social y ciega ante el compromiso político.
“La naturaleza está fuera de nosotros”
En sus 10 mandamientos, Dios olvidó mencionar a la naturaleza. Entre las órdenes que nos envió desde el monte Sinaí, el Señor hubiera podido agregar, pongamos por caso: “Honrarás a la naturaleza de la que formas parte”. Pero no se le ocurrió. Hace cinco siglos, cuando América fue apresada por el mercado mundial, la civilización invasora confundió a la ecología con la idolatría. La comunión con la naturaleza era pecado. Y merecía castigo.
Según las crónicas de la Conquista., los indios nómadas que usaban cortezas para vestirse jamás desollaban el tronco entero, para no aniquilar el árbol, y los indios sedentarios plantaban cultivos diversos y con períodos de descanso, para no cansar a la tierra. La civilización que venía a imponer los devastadores monocultivos de exportación no podía entender a las culturas integradas a la naturaleza, y las confundió con la vocación demoniaca o la ignorancia.
Para la civilización que dice ser occidental y cristiana, la naturaleza era una bestia feroz que había que domar y castigar para que funcionara como una máquina, puesta a nuestro servicio desde siempre y para siempre. La naturaleza, que era eterna, nos debía esclavitud.
Muy recientemente nos hemos enterado de que la naturaleza se cansa, como nosotros, sus hijos, y hemos sabido que, como nosotros, puede morir asesinada. Ya no se habla de someter a la naturaleza, ahora hasta sus verdugos dicen que hay que protegerla. Pero en uno u otro caso, naturaleza sometida y naturaleza protegida, ella está fuera de nosotros.
La civilización que confunde a los relojes con el tiempo, al crecimiento con el desarrollo y a lo grandote con la grandeza, también confunde a la naturaleza con el paisaje, mientras el mundo, laberinto sin centro, se dedica a romper su propio cielo.
Eduardo Galeano